viernes, 19 de diciembre de 2014

Mensaje 49

Hay personas que son como las matrioskas.
Me refiero a esas muñecas rusas multicolores, que pueden abrirse y albergan en su interior otra muñeca más pequeña, y otra, y otra, y otra...

Lo que sucede con estas personas, es que cuando crees haberlo visto todo, de pronto se abre una brecha que te muestra un submundo más profundo, más rico y más sincero.
Se convierte pues, en una búsqueda del tesoro a pequeña escala. Pero con una recompensa mucho más importante.
Porque aunque a veces, te encuentres luz y oscuridad en porcentajes variables, una cosa es segura: te estás acercando cada vez más a la verdad.

El problema de las matrioskas, es que si no se abren nunca, para quién está dentro puede convertirse en un hermético autodevorador.

Sí.
Ella era una de aquellas personas.
Corrientemente inimitable. Sincericida.
Con pocas virtudes y muchos defectos.
Tenía aquella exasperante manía de autoprotegerse en exceso. Sólo por si acaso.
Y si te acercabas demasiado, te miraba con odio.
Como celosa de su amor. De su intimidad.
Con el miedo y las ganas, que con una mirada fueras capaz de leerla.
Y te habla con palabras que sientes escuchar por primera vez. Dónde los piropos se convierten en insultos. Y las carícias, en tortazos.

Una cosa está clara: el masoquismo emocinal nunca fue un enigma para ella. Siempre lo usaba como balanza de su fortaleza.
Como si aguantar sin pestañear, fuera parte de su identidad.

Sin embargo, ella sabe que esas muñecas están hechas para abrirse. Para descubrirse. Para disfrutarlas. Para guardar nuevos tesoros en su interior.
Sabe que algún dia, alguien encontrará la combinación correcta.
Conocerán sus detalles.
Y no habrá resistencia.

Es sólo, que nadie lo ha hecho hasta ahora.
Pero, no es nuevo.
Ése es el precio que pagan, aquellas a las que el traje de mosquita muerta les queda pequeño.

7 comentarios:

  1. ooohhh m'encantaa nena, ole com escrius quina enveja!!!!!

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  2. Fabuloso como dices y lo que dices.
    Un placer conocerte

    Besos tRamos

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  3. Respuestas
    1. ¡Muchísimas gracias! Me ha alegrado mucho tu comentario, y también, que decidieras seguirme.
      ¡El placer es mío!
      Un abrazo fuerte.

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