jueves, 27 de febrero de 2014

Mensaje 38

Nunca pude dejar de contar pétalos. De deshojar margaritas.
Creo que tiene algo que ver con la esperanza.
Podía ser abatida y acabar de llevarme una gran decepción que, aun así, yo seguía deshojando margaritas.

Hoy me he dado cuenta. Hace meses que no lo hago.
Ya no deshojo margaritas. Ya no tengo esperanza.
Pero lo más triste, es que no me di cuenta en qué momento dejé de tenerla.
Simplemente pasó. Y no lo he sabido hasta ahora.
Debería comprar una esperanza nueva, ¿verdad?
Todos esos capitalistas forrados de dinero a mi costa, podrían comprar una esperanza nueva para mí. Y para todas aquellas personas que, cómo yo, fueron obligadas a dejar de tener esperanza en esta sociedad sorda y ciega. De cúpula corrupta.

5 comentarios:

  1. Lo último que se pierde es la esperenza, ¡Fuerzas y siempre para adelante, cueste lo que cueste!

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    1. Muchas gracias, me ha encantado tu comentario.¡Intentaré seguir el consejo!

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  3. Un blog muy especial. .....también siempre he sido"rara", , distinta al común de la gente que me rodea y muchas veces he llorado por ello.

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    1. ¡Hola bonita! Te entiendo...pero déjame decirte que ser "rara" o distinta a la gente que te rodea, no es motivo para llorar. Todo lo contrario. Ser común está sobrevalorado, es aburrido, y es algo que priva a las personas de la libertad individual de elegir quién realmente quieren ser. Eso es mucho peor que ser "rara". Al fin y al cabo, quién está más equivocada no es la persona que es señalada, sino la que señala.
      ¡Bienvenida al blog y espero verte más por aquí!

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