lunes, 10 de febrero de 2014

Mensaje 35

Ya sabes lo que dicen.
"Tiene que haber malo para valorar lo bueno".
La gente lo dice cómo si se tratara de una obviedad. Cómo si fuera lo más normal del mundo.

Trabajo para valorar las vacaciones.

Hambruna para valorar la comida.
Tristeza para valorar la alegría.
Desamor para valorar el amor.
Enfermedad para valorar la salud.
Muerte para valorar la vida.

A quién todo siempre le va mal, un día de sol, parece el cielo.

A quién todo siempre le va bien, puede acabar arrastrando una gran dosis de insatisfacción.

Debe ser cosa de la famosa adaptación.

Cómo cuando te pones un reloj por primera vez, y no puedes dejar de sentirlo a cada instante. Presionándote la muñeca.
Milagrosamente, al pasar los días, sólo te acuerdas de él cuando no sabes qué hora es. A veces, ni eso.

¿De verdad necesitamos una montaña rusa emocional para sentirnos vivas?

¿De verdad carecemos de la capacidad de identificar lo bueno sólo por ser bueno, sin ser comparado?
O cómo sucede en otras ocasiones, ¿es la sociedad la que nos vuelve bobos?
¿No debería ser mucho más adaptativo, valorar lo bueno por ser bueno, y no porque antes hemos tenido doble dosis de malo?

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