lunes, 16 de diciembre de 2013

Mensaje 15

Es una enfermedad muy común.
Recibes sin dar, o das sin recibir.
Al menos, no al mismo nivel.
Tantas frases ambiguas desgarran el alma y cansan al corazón.
En realidad, nosotras mismas lo buscamos.
Me explicaré.
Damos, nos desgarramos, precisamente porque nos despierta esa chispa, esa magia y ¿porqué no decirlo? ese orgullo propio de que podemos despertar "algo" en el otro.
Que nosotros seremos "la elegida o el elegido". Ese alguien especial.
A veces, es difícil distinguir si lo hacemos porque estamos enamorados, o por satisfacción del propio ego.
Por el contrario, cuando recibimos nos sentimos tan poderosas que, en falta de ese dramatismo, no creemos que podamos sentir amor.

Esta sociedad de mierda debe ser la culpable.
La sociedad que nos hace aspirar siempre a más.
Más trabajo. Más reconocimiento. Una casa más grande. Un coche más potente. Cuanto más tienes, más vales. Más, más, más.
Ese gusanillo de tener que ir siempre más allá. De sufrir por lo que hemos de tener.
Así lo olvidamos todo. Lo que es realmente importante.
La culpa es de esta cultura del tener.
Cambiémosla por la cultura del ser.

Déjame que te haga una pregunta.
¿Porqué hay tanta gente que ante un diagnóstico de enfermedad grave o terminal, coge su vida y la cambia por completo?
Dejan sus trabajos. Venden sus coches. Se van a viajar. Pasan más tiempo con sus parejas, sus hijas, familiares...
Y, déjame que te haga otra pregunta.
¿Porqué el resto, seguimos en nuestras rutinas, actuando como si nunca nos fuéramos a morir?

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